La creciente brecha entre la incidencia del cáncer de tiroides y los fallecimientos a causa de la
enfermedad plantean que se diagnostica y trata excesivamente el cáncer de bajo riesgo, descubrió
un estudio del Centro de Mayo Clinic para la Ciencia de Brindar Atención Médica.
El estudio fue publicado en la edición actual de BMJ (Revista Médica Británica). “Las imágenes
obtenidas con tecnología de punta, como la ecografía, la tomografía computarizada y la resonancia magnética, tienen la capacidad de detectar nódulos tiroideos muy pequeños, muchos de cuales son cáncer papilar de tiroides de crecimiento lento”, comenta el autor principal del estudio, Dr. Juan Pablo Brito, fellow en endocrinología y becario en prestación de atención médica en Mayo Clinic. “Esta situación expone innecesariamente a los pacientes a tratamientos nocivos que no guardan correspondencia con el pronóstico”.
El Dr. Brito menciona que la extirpación quirúrgica completa o parcial de la glándula tiroides es un procedimiento caro que conlleva el riesgo de complicaciones, como niveles bajos de calcio y lesión a los nervios. Los procedimientos de extirpación quirúrgica se han triplicado en
Estados Unidos durante los últimos 30 años, desde 3.6 por cada 100,000 personas en el año 1973 a 11.6 por cada 100,000 personas en el año 2009.
“La incertidumbre respecto a los beneficios y peligros del tratamiento inmediato de un cáncer papilar de tiroides de bajo riesgo debe motivar a los médicos a involucrar a los pacientes en el proceso de tomar decisiones para garantizar que el tratamiento guarde correspondencia con la evidencia científica y con los objetivos del paciente”, añade el Dr. Brito.
A fin de poner las cosas en contexto para el paciente, el Dr. Brito recomienda desarrollar un nuevo
término que conlleve un pronóstico favorable para el cáncer papilar de tiroides de bajo riesgo, tal como micro lesiones papilares de evolución lenta (microPLIC, por sus siglas en inglés). La existencia de un nuevo término permitiría a los médicos ofrecer con más facilidad a los pacientes la alternativa de la vigilancia activa, en lugar de un tratamiento inmediato y generalmenteintensivo.
Además, el médico invita a investigar más el asunto para encontrar los cuidados más adecuados
para estos pacientes.
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Imágenes de alta tecnología contribuyen a diagnóstico de cáncer tiroideo de bajo riesgo
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Cáncer de tiroides
¿Qué es cáncer de tiroides?
El cáncer de tiroides es un cáncer que se origina en la glándula tiroides. Para poder
entender el cáncer de tiroides, resulta útil conocer sobre la estructura normal y el
funcionamiento de esta glándula.
La glándula tiroides
La glándula tiroides está localizada debajo del cartílago tiroideo (la manzana de Adán),
en la parte delantera del cuello. En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar.
Esta glándula, en forma de mariposa, tiene dos lóbulos, el lóbulo derecho y el lóbulo
izquierdo, que están unidos por un istmo angosto (vea la imagen que sigue).
La glándula tiroidea tiene dos tipos principales de células: • Las células foliculares usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, la cual ayuda a regular el metabolismo de una persona. Demasiada hormona tiroidea (una afección llamada hipertiroidismo) puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona (hipotiroidismo) causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso. La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, en la base del cerebro, la cual produce una sustancia llamada hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés).
• Las células C (también llamadas células parafoliculares) producen calcitonina, una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio. Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmunitario (linfocitos) y las células de apoyo (estromales).
Cada tipo de célula genera diferentes tipos de cáncer. Las diferencias son importantes porque afectan cuán grave es el cáncer y el tipo de tratamiento que se necesita. En la glándula tiroides se pueden originar muchos tipos de crecimientos y tumores. La mayoría de estos son benignos (no cancerosos), pero otros son malignos (cancerosos), es decir, se pueden propagar a los tejidos cercanos y a otras partes del cuerpo.
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Ralentizar el cáncer mortal de tiroides
La combinación de los fármacos pazopanib y paclitaxel se muestra esperanzadora para ralentizar al carcinoma anaplásico de la tiroides informa un estudio dirigido por Mayo Clinic y publicado en la revista Science Translational Medicine (Ciencia y Medicina Traslacional). La unión de ambos fármacos en el carcinoma anaplásico de tiroides derivó en más actividad anticancerígena que con cada uno de ellos separadamente, indica el investigador principal Dr. Keith Bible y oncólogo de Mayo Clinic. El carcinoma anaplásico de la tiroides es un tipo raro, pero fulminante, de cáncer tiróideo que suele atacar a hombres y mujeres de 60 y 70 años de edad. Es un cáncer muy agresivo, cuyo promedio de vida es de solamente alrededor de 5 meses desde el momento del diagnóstico. Apenas 20 por ciento de los pacientes se encuentra aún con vida un año después del diagnóstico y, por lo general, este cáncer es reacio a la mayoría de tratamientos.El pazopanib, un inhibidor de la quinasa que interfiere con el crecimiento de las células cancerosas, cuenta ya con la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de tumores renales cancerosos. El paclitaxel es un fármaco para quimioterapia autorizado por la FDA, que trastorna el mecanismo de la división celular. Los científicos estudiaron las células y los tumores del carcinoma anaplásico de la tiroides en cultivos celulares y modelos animales. Cuando se administró el tratamiento con la combinación de los fármacos, las células humanas del carcinoma anaplásico de la tiroides
se eliminaron fácilmente y los tumores del carcinoma anaplásico de la tiroides implantados en los ratones mostraron una reducción de 50 por ciento en su tamaño, a diferencia de la respuesta al tratamiento obtenida con cada fármaco por separado. El tratamiento piloto de un paciente con carcinoma anaplásico de la tiroides y metástasis derivó en una marcada reducción del tamaño del tumor en el transcurso de seis meses. “Fue un hallazgo completamente inesperado para este tipo de tumor agresivo que suele ser capaz de duplicar su tamaño en cuestión de días”, comenta el Dr. Bible. En estudios anteriores se descubrió que el pazopanib por sí solo no surtía efecto en el tratamiento del carcinoma anaplásico de la tiroides. Por ello, se añadió el paclitaxel para lidiar con la agresividad de los tumores del carcinoma anaplásico de tiroides y fortalecer los efectos anticancerígenos. El equipo de investigación estudió cómo podrían complementarse entre sí ambos fármacos.
Los científicos controlaron la multiplicación de las células cancerosas con un microscopio y un video con técnica de lapso de tiempo, observando que con la combinación de los fármacos, la división celular presentaba anomalías y se eliminaba mayor cantidad de células del carcinoma anaplásico de la tiroides. A pesar de que no se sabía que el pazopanib afectaba específicamente la división celular, los científicos especularon que el fármaco podría tener otro objetivo molecular no reconocido dentro de las células cancerosas.
“Terminamos enterándonos que el pazopanib también inhibe una proteína involucrada en la división celular, conocida como aurora A; además, al combinar el pazopanib con el paclitaxel, parece
que dicha propiedad ayuda a producir mejores efectos”, señala el Dr. Bible. “Este descubrimiento plantea que la combinación también podría servir para tratar otros tipos de cáncer, como el mamario, en el que a veces la aurora A se encuentra presente en cantidad elevada, igual que en el carcinoma anaplásico de la tiroides”, añade el Dr. Bible. Los resultados también incitaron la realización de un ensayo clínico aleatorio y continuo en varios centros médicos, dirigido por Mayo Clinic y por el Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering y administrado a través del Grupo de Radioterapia Oncológica para probar la adición de esta combinación de ambos fármacos a la radioterapia en el tratamiento inicial de los pacientes con cáncer anaplásico de la tiroides. “Este siguiente paso importante se creó para determinar si la combinación de los fármacos mejora
la supervivencia del paciente con carcinoma anaplásico de la tiroides, frente a solamente el paclitaxel”, acota el Dr. Bible.
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